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Cómo entrenar el cerebro para volver a oír

¿Funciona la práctica? La ciencia4 min de lectura· Revisado

Sus oídos recogen el sonido, pero el que entiende es su cerebro. Después de una pérdida de audición, o al estrenar un audífono o un implante coclear, el cerebro suele necesitar volver a aprender esa tarea. La buena noticia: puede hacerlo a cualquier edad, y el método no es complicado.

El que entiende es su cerebro, no sus oídos

El sonido se convierte en significado dentro del cerebro. Cuando la pérdida de audición cambia la señal que le llega, o un dispositivo auditivo nuevo la vuelve a cambiar, los patrones antiguos dejan de encajar. El habla puede sonar apagada, chillona o extraña aunque el volumen esté bien.

El cerebro se ajusta a la señal nueva usándola. Los investigadores lo llaman plasticidad, y sigue presente en la vida adulta. Pasa lo mismo a cualquier edad: uno mejora en aquello que practica, repitiendo y prestando atención.

Qué entrena la escucha de verdad

El ingrediente clave es saber si acertó. Usted escucha, elige qué cree que oyó y comprueba la respuesta. Ese ciclo es el que le dice a su cerebro qué patrones conservar y cuáles corregir.

La radio puesta todo el día mantiene al cerebro en contacto con el habla, y eso ya vale. La práctica concentrada añade la respuesta: usted se entera de cuándo falló, y eso es lo que el cerebro puede corregir.

Escuche con una tarea, no solo de fondo

Responda y compruebe la respuesta

Suba la dificultad solo cuando acierte casi siempre

Entender el habla es una habilidad del cerebro, y el cerebro se puede entrenar toda la vida.

Una rutina que puede empezar hoy

Empiece con una voz clara en silencio. Practique distinguir palabras parecidas, o seguir frases cortas, y compruebe sus respuestas sobre la marcha. Que las sesiones sean tan cortas que mañana le apetezca hacer otra.

Cuando la escucha en silencio se sienta firme, sume un poco de ruido de fondo y mantenga las mismas tareas. Escuchar con ruido es una habilidad aparte, y es la que más rinde en la vida diaria: los restaurantes, las cenas en familia, el coche.

Qué esperar, y cuándo

Espere avances pequeños y constantes, no un cambio de golpe. Dele a la rutina de dos a cuatro semanas de práctica casi diaria antes de juzgarla. Fíjese en señales prácticas: una conversación que costó menos, una palabra que captó sin preguntar.

La investigación apunta en la misma dirección. Uno mejora en aquello que practica, y una voz conocida se entiende con menos esfuerzo que una desconocida. Si eso se traslada a todas las situaciones del día a día todavía se está estudiando, así que tome la práctica como un buen hábito, no como una solución para todo.

Dónde encajan los dispositivos auditivos

Los audífonos y los implantes cocleares son la base: entregan el sonido con el que su cerebro necesita trabajar. Úselos de forma constante y manténgalos bien ajustados con su especialista en audición.

El entrenamiento se apoya en esa base: el dispositivo auditivo hace entrar la señal, y la práctica le enseña a su cerebro qué hacer con ella.

Preguntas frecuentes

¿De verdad se puede entrenar el cerebro para volver a oír?

Sí. Entender el habla es una habilidad del cerebro, y el cerebro sigue siendo adaptable toda la vida. Con práctica regular que incluya respuestas, las personas mejoran su capacidad de entender el habla, sobre todo en situaciones difíciles, como cuando hay ruido de fondo.

¿Cómo entreno mi cerebro para oír mejor?

Practique la escucha con una tarea y con respuestas: escuche una palabra o una frase, elija qué oyó y compruebe si acertó. Empiece con una voz clara en silencio, haga sesiones cortas y regulares, y sume ruido de fondo a medida que acierte más.

¿Soy demasiado mayor para entrenar mi audición?

No. El cerebro se sigue pudiendo entrenar en la vida adulta. A cualquier edad, uno mejora en aquello que practica: sesiones cortas y repetidas, hechas con atención. La constancia es lo que más pesa.

¿La escucha pasiva, como la tele o la radio, entrena el cerebro?

Mantiene su cerebro en contacto con el habla, y eso ya vale. La práctica añade algo que la tele no tiene: usted responde y luego comprueba si acertó. Las dos cosas caben en una semana, así que conserve lo que le gusta escuchar y súmele unos minutos concentrados.

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Ponga en marcha el ciclo de entrenamiento

El chequeo de escucha gratuito encuentra su punto de partida. Después, sesiones cortas cada día le dan a su cerebro el ciclo de escuchar, responder y comprobar del que aprende.